La historia de Las Dos Marías: el paseo más famoso de Santiago
Santiago de Compostela es una ciudad llena de historia. No solo en sus catedrales, monasterios o plazas de piedra, sino también en las historias humanas que han quedado grabadas en la memoria de la ciudad. Algunas de ellas no aparecen en los libros de historia, pero siguen muy presentes en el recuerdo de los compostelanos.

Una de las más conocidas es la historia de Las Dos Marías, probablemente los personajes más singulares que han paseado por las calles de Santiago.
Durante décadas, muchos vecinos esperaban un momento muy concreto del día. Siempre a la misma hora, alrededor de las dos de la tarde, dos mujeres aparecían caminando juntas por el casco histórico. Vestían ropa colorida, se maquillaban con cuidado y avanzaban despacio por las calles del centro mientras saludaban a quienes se cruzaban en su camino.
Eran Maruxa y Coralia Fandiño, dos hermanas que terminaron convirtiéndose en parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Los estudiantes universitarios las conocían bien, los comerciantes del centro también, y poco a poco su paseo diario se convirtió en una pequeña tradición compostelana.
Su presencia no pasaba desapercibida. En una época mucho más conservadora, ellas caminaban con una actitud libre y provocadora, lanzando piropos a los jóvenes y rompiendo muchas de las normas sociales de su tiempo. Por eso algunos vecinos comenzaron a llamarlas “Las Dos en Punto”, por la hora exacta a la que solían iniciar su paseo.
Detrás de esa imagen llamativa había también una historia mucho más dura. La familia Fandiño sufrió una fuerte persecución durante la Guerra Civil y los años posteriores de la dictadura, ya que varios de sus hermanos estaban vinculados al movimiento anarquista. Las hermanas vivieron durante años el acoso de las autoridades, algo que marcaría profundamente sus vidas.
A pesar de todo, continuaron recorriendo las calles de Santiago durante décadas, convirtiéndose poco a poco en personajes muy queridos por muchos vecinos. Su paseo diario terminó siendo una forma de resistencia silenciosa y también un gesto de libertad en una época complicada.
Con el paso del tiempo, la ciudad quiso reconocer su historia. Hoy, una escultura situada en el Parque de la Alameda recuerda a Maruxa y Coralia caminando juntas, tal y como lo hicieron durante tantos años por las rúas de Compostela.
La Alameda es uno de los paseos más agradables de Santiago. Desde allí se obtiene una de las vistas más conocidas de la Catedral, y es un lugar perfecto para detenerse un momento, observar la ciudad y descubrir algunas de esas pequeñas historias que forman parte de su identidad.
Porque Santiago no se entiende solo a través de sus monumentos. También se descubre caminando, escuchando las historias que guardan sus calles y encontrando personajes que dejaron huella en la vida cotidiana de la ciudad.
Para quienes visitan Compostela, alojarse en el casco histórico permite vivir estas experiencias con calma. Poder recorrer la ciudad a pie, acercarse a lugares como la Alameda o perderse por las rúas del centro forma parte de lo que hace especial una estancia en Santiago.
En la Rúa de Xelmírez, a pocos minutos caminando de la Catedral, se encuentra el Hotel Montenegro. Ubicado en una antigua casa señorial rehabilitada, combina la piedra tradicional gallega con una decoración cuidada y acogedora.
Desde aquí es fácil descubrir la ciudad paseando, llegar a algunos de sus rincones más emblemáticos y encontrar historias como la de Las Dos Marías, que siguen formando parte del alma de Santiago.
Hotel Montenegro
Rúa de Xelmírez, 18
15704 Santiago de Compostela, A Coruña
Teléfono: +34 981 572 542
Correo electrónico: [email protected]





